Chiquilá, un pueblo donde los niños aman las aves

Los niños del pueblo Chiquilá, al sur de México, se levantan antes que el sol nazca en el horizonte. Toman sus binoculares y su libro de campo “Sal a Pajarear Yucatán” que da detalle de 450 especies de aves, mapas de distribución, nombres, características, estacionalidad y categoría de riesgo, y salen de sus casas para reunirse con Francisca “Chica” Antele, guía y maestra experta en aves.

Entre la espesura de los árboles cantan los pájaros asemejando hojas coloridas. Con los prismáticos, los niños observan colores, la forma de las alas, movimientos y escuchan su trino. Chica Antele les ayuda a identificar las características y ellos se emocionan cuando encuentran las figuras en sus libros.

En el mundo, existen alrededor de 10.500 especies de aves y 11% habitan en México, colocando al país en el onceavo lugar de acuerdo a su riqueza avifaunística y en el cuarto lugar – a nivel mundial- en proporción de endemismo.

Los niños han aprendido que su comunidad -ubicada en Quintana Roo, que es parte del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam- es un sitio trascendental para las rutas migratorias. También es una importante zona de anidación, alimentación y descanso de numerosas poblaciones de aves residentes y migratorias, como son el ibis blanco, la garza morena y el cucharón, el pelícano blanco y las cercetas alas azules.

Chica Antele y Roberto Baltazar caminan junto a los niños por los senderos de Chiquilá para observar y conocer las características de las aves.

Jesús Bobadilla

Están conscientes que un ecosistema sano y limpio es fundamental para proteger la vida de estas especies. Por eso, los pequeños mantienen limpios patios, manglares, humedales y senderos. Liberan a las aves enjauladas; no usan resorteras o tirachinas, es decir armas portátiles pequeñas que sirven como juguetes y lanzan piedras; hablan con otros niños sobre la habilidad que tienen las aves en la polinización, dispersión de semillas y control de las plagas; y le piden a los adultos que no talen árboles.

Lamentablemente, no siempre es suficiente: Quintana Roo es uno de los estados con mayor deforestación en México.

Datos de Global Forest Watch detallan que en 2010 había 3,6 millones de hectáreas de bosque natural y para 2019 había perdido 35.000 hectáreas, es decir 70.000 campos de fútbol.

La pérdida se debe al cambio de uso de suelo: el territorio natural se usa para fines agrícolas, ganaderos, urbanos o para la construcción de infraestructura. Eso provoca una pérdida de biodiversidad, según explica Emilio Cruz, Director de Alianzas para la Incidencia en Reforestamos México.

Afortunadamente Chica ha sido clave para proteger la vida silvestre de su pequeña comunidad.

Cuando cumplió 15 años -en el 2006- fue a la ciudad de Mérida para estudiar el bachillerato y la Licenciatura en Biología, pues en Chiquilá no hay escuelas de educación superior. Luego se incorporó a un taller de avistamiento de aves que le cambió la vida.

La bióloga mexicana Chica Antele fue quien logró cambiar la conciencia de una generación de niños de su pueblo, pues ahora los pequeños quieren y respetan a las aves.

Ariana Flores  

Al regresar a Chiquilá en 2015, Chica invitó a su primo Pablito a ver aves, después él le dijo a sus amigos, y ellos a otros niños, eran tantos los interesados que formaron el grupo de avistamiento de aves “Chipes Dorados”.

En 2016, Chica organizó el primer Festival de las Aves y conoció a Barbara MacKinnon una experta en avicultura, quien la invitó a especializarse; además MacKinnon le ofreció en 2017 talleres para los niños y le donó 12 binoculares y 12 guías de campo, así como colores, juegos móviles y dibujos impresos.

Hubo tanto interés que Chica abrió otro grupo de avistamiento, que llamó Kolontes y limitó las edades de 8 a 12 años. Sus enseñanzas llegaron a otras dos comunidades, Solferino y Holbox. Además se incorporaron como guías Roberto Baltazar, Eduardo Pacheco, Ariana Flores y Daniela Hernández .

Gran parte del pueblo reconoce la labor de Chipes Dorados y Kolontes, pero hay opositores – especialmente constructores- que dicen que a los grupos de avistamiento sólo les interesa tomar fotografías sobre tala de árboles y relleno de manglares y humedales.

Aunque los grupos de avistamiento nunca han denunciado estas actividades ilícitas ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, los opositores se sienten amenazados y han generado fuertes tensiones provocando la suspensión del Festival de las Aves por dos años.

Aún así, Chica, Roberto, Ariana, Daniela y Eduardo siguen enseñando a los niños sobre la importancia de las especies y de su hábitat.

La Fundación World Wildlife Fund ha advertido que la deforestación es causa de un declive vertiginoso en la vida silvestre y ha dicho que las comunidades locales son esenciales para su protección. Justin Winters, director de One Earth ha ahondado en el tema y explica que “al proteger y conectar el 50% de las zonas silvestres del mundo se podría garantizar la integridad de la biosfera y mantener a la población mundial y su crecimiento”. La organización participa en un programa conocido como Global Safety Net (Red de Seguridad Global), que busca llegar a ese nivel de protección de los ecosistemas.

Al proteger bosques, humedales, océanos y suelos congelados se absorberán los gases que generan el efecto invernadero, se podría -para el 2050- mitigar la extinción de las especies silvestres y se frenaría el calentamiento global.