Julian Reingold

La Fundación que procura educar para proteger los manglares de Cartagena

Colombia no es solamente uno de los países con mayor biodiversidad del planeta, sino también una nación en la cual la paz social está estrechamente vinculada con la protección de los recursos naturales. El caso de Cartagena de las Indias es particular no solo por su belleza arquitectónica y natural, sino por su rica historia. Pero a pesar de haber sido declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1984, la ciudad sigue reflejando importantes carencias socioambientales. Agudizadas por una crisis de legitimidad política a nivel municipal, con diez alcaldes en un periodo de siete años, presentan un desafío en materia de gobernanza urbana.

Luís Fernando Sánchez es biólogo marino y director de la Fundación Planeta Azul Caribe (FUPAC), la cual nació en 2006 en la ciudad de Cartagena de las Indias y cuenta con proyectos como ‘Navegando por Cartagena’, ‘Pescando por la Vida’ y ‘Escuela de Pescadores’. A través de estas iniciativas, busca incentivar la cultura marina en personas de todas las edades que visiten o vivan en la Región Caribe mediante la investigación, la educación, la aplicación de la ciencia, la tecnología e innovación. 

La educación de los más jóvenes es un paso fundamental para alcanzar un modelo de desarrollo que permita disminuir las desigualdades sociales basado en la valoración de sistema naturales y la  equidad social basada en ecosistemas. El proyecto piloto de Navegando por Cartagena  tiene como beneficiarios a aproximadamente 78.000 pobladores de las orillas del área de estudio, ubicados en los siete barrios alrededor del Caño Juan Angola, un canal de agua salobre con manglar urbano que atraviesa el centro de la ciudad dividiendo a Cartagena entre una zona rica y otra pobre sin oportunidades. 

La Tríada consiste en una articulación entre la comunidad organizada, empresas co-responsables y profesionales transdisciplinares con base en una unidad ecológica específica: el Sistema Natural del Manglar Urbano ubicado a lo largo del caño Juan Angola, símbolo de la Cartagena dual. Desde FUPAC despliegan tres líneas de acción y siete estrategias para que Cartagena sea sostenible. En primer lugar, la educación a través ‘GAM’ -guardian ambiental multiplicador- que enseña a los niños la importancia del manejo adecuado de residuos junto con una valoración de los ecosistemas y la biodiversidad. Segundo, el ‘Empresarismo’ que apoye negocios tradicionales de la comunidad local  y genere oportunidades de trabajo hacia el turismo consciente, tercero, la ‘Planeación Participativa’ llevando el modelo Triada a talleres profesionales en la comunidad y empresas, para finalmente promover mesas de articulación con institucionalidad. 

Debido a la crisis de gobernabilidad, no se puede apelar desde el principio a la institucionalidad por la pérdida de confianza y los riesgos de corrupción, pero sí se puede abordar con el marco social de derecho. Hasta ahora, el proyecto de Navegando por Cartagena ha arrojado buenos resultados. Sin embargo, a pesar de su potencial como sitio Ramsar, en Cartagena se siguen talando los manglares. 

Jóvenes voluntarios de la Fundación reciben a visitantes de una delegación suiza en 2018. La FUPAC actúa como un centro de interpretación de ecología marina a modo de museo interactivo con acuarios itinerantes que son llevados a los centros comerciales para familiarizar a la comunidad con la biodiversidad de peces y mangles. Derechos fotográficos cedidos por Luis Fernando Sánchez Rubio.

Julian Reingold

La recomendación es escalar el modelo del piloto hecho en el caño de Juan de Angola para el resto del sistema de caños y lagunas del sistema de Cartagena, y es más propositivo y futurista, poderlo implementar en otros ecosistemas: el bosque de manglar en la zona de Barú, donde también hay bosque seco-tropical. La idea es que crezca no solo ‘Navegando’, ya que no todos los bosques tienen lagunas o lagos cerca. El nombre podría ser ‘Conservando Bosques para la Vida’. La propuesta es que el proyecto productivo sean paquetes de turismo consciente de navegación, visitas a los bosques y observación de aves. Lo que amarraría el proyecto, ya que debe ser auto-sostenible en términos financieros, el turismo debería incluir no solo la navegación, sino la excursión en los bosques. 

Los bonos de carbono son clientes internacionales que pagan los proyectos por la conservación de bosques en los países de desarrollo, los cuales se dividen en bonos verdes -bosques en tierra- y azules -de ecosistemas marinos- como manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos, que también captan C02. Todo esto está comprendido dentro del esquema de captura de carbono para enfrentar el cambio climático y así disminuir las consecuencias del calentamiento global. Los mercados de carbono, mencionados en el artículo 6 del Acuerdo de París, fueron el punto más controversial de las recientes negociaciones que fracasaron en la COP25. Los mismos tienen mucho que ver con la protección de estos ecosistemas, ya hacia éste tipo de fuentes de financiamiento apuntan desde la Fundación Planeta Azul para seguir fortaleciendo su financiamiento. 

En términos de mitigación del cambio climático, los manglares desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima y la mitigación del cambio climático. Los árboles / arbustos en sí, así como el suelo debajo de ellos, sirven como sumideros de carbono y sitios de almacenamiento altamente efectivos. Además, el Informe especial del IPCC sobre el océano y la criósfera en un clima cambiante (2019), concluye que reducir urgentemente las emisiones de gases de efecto invernadero, proteger y restaurar los ecosistemas y administrar cuidadosamente los recursos naturales permitiría preservar el océano y la criósfera como una fuente de oportunidades para apoyar la adaptación a cambios futuros, limitar las amenazas a los medios de vida y ofrecer múltiples beneficios sociales adicionales. Pero sobre todo el IPCC destaca la importancia de la educación para mejorar la cultura general sobre el cambio climático, los océanos y la criósfera.

Luís Fernando junto a jóvenes voluntarios en la puerta de la FUPAC en Cartagena. Derechos fotográficos cedidos por Luis Fernando Sánchez Rubio.

Julian Reingold

Martha Lucia Palacios Peñaranda, es Doctora en Ciencias del Mar y Docente del Programa de Administración Ambiental en Universidad Autónoma de Occidente, Cali. Habiendo participado en el 2019 de MMM5, una de las conferencias más importantes sobre manglares a nivel mundial, ofrece un panorama general sobre su país, el cual será sede de la próxima MMM6 en el 2022: